África de cabo a rabo

Africa de cabo a rabo

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La manera camerunesa de hacer las cosas

La gente come con las manos.

Para llamarse unos a otros, chascan la lengua, silban, lanzan besos y emiten todo tipo de ruidos imaginables con la boca.

No hay cabinas telefónicas convencionales sino Call-Box: un tipo en la calle con un móvil, que puedes usar y pagarle por minutos hablados.

Dan la mano chascando los dedos tras el apretón.

Consumen tanta cerveza como agua y, por supuesto, desde el desayuno.

Los periódicos son bilingües, con noticias en inglés y en francés.

Venden margarina en botes de 10 kilos.

El sabor estrella de los refrescos es el pomelo. Engancha.

No es necesario decir que “no” a lo que no quieres. Simplemente no respondes, te das la vuelta, les ignoras. No es de mala educación, lo hace todo el mundo.

Para coger un taxi le tienes que decir al taxista antes el precio que TÚ quieres pagar por el trayecto. Si no le interesa, no te lleva. Punto.

Venden alcohol (ron, ginebra…) en cómodas bolsitas de 5ml, como las de ketchup pero en grande, para poder consumir en cualquier momento.

En aquellos lugares donde las furgonetas suelen parar (controles policía, paradas habituales, tramos de carretera especialmente dañados…) siempre hay niños y mujeres vendiendo comida: caña de azúcar, cacahuetes, bebidas, brochetas de carne…

Pides la comida por el importe que quieres pagar: “ponme 200 de arroz, 50 de plátano frito y 100 de carne con tomate”.

Venden agua en bolsas de medio litro. Y yogures mismo formato pero 250 ml.

Al subir al autobús te sientas donde más estorbes. El siguiente, lo mismo. Y así el resto. La idea es que en cada autobús haya una bronca entre todos los ocupantes antes de arrancar por ver quién se tiene que mover para dejar que los sitios libres se puedan ocupar.

Con lo cómodo que es mear de pie, muchos hombres mean hincando una rodilla en el suelo. No es fácil describir cómo lo logran.

“Sácame una foto”, “entra en mi casa a verla”, “prueba esta bebida”… Como turista recibimos múltiples ofertas pero pocas desinteresadas: siempre piden pasta al final.

Quien tiene una botella de agua vacía tiene un tesoro. Es lo primero que los niños vienen a pedirte.

Estornudan como nosotros, pero no se dicen “salud” ni “jesús” ni nada parecido.

Los aceites que producen son el de palma y el de algodón.

Es frecuente ver a niños pidiendo en las calles.

Es frecuente ver a niños vendiendo y trabajando en las calles.

¿Será una moda? No es raro ver a hombres con bolsos, la mayoría de ellos los calificaríamos como “de mujer”.

Para reparar los coches los levantan e inclinan en ángulo de 45 grados y los mantienen así con dos enormes palos. Lo de meterse por debajo no se lleva.

Cuando preguntas por el plato favorito te contestan lo que nosotros diríamos que es el acompañamiento: arroz, patatas…

Nunca dicen “esto es Camerún” sino “esto es África”.

Cosas que he descubierto en Madagascar

- Dónde terminan los “cuatro latas”, los “dos caballos” y los R5: convertidos en taxis en Tana.

-Qué pasa con las camisetas de los grupos heavies en las giras menos exitosas de lo esperado: acaban vistiendo a los pescadores de la costa este (a los que más camisetas les sobran, los Scorpions).

-Que a una camiseta raída y con un agujero por el que se sale todo el hombro aún le quedan un par de años de uso… antes de que la herede tu hermano pequeño.

-Que una furgoneta con un volumen de carga sobre su baca igual al tamaño de la propia furgoneta no necesariamente vuelca al tomar una curva a velocidad superior a la recomendable.

-Que la capacidad real de los coches y furgonetas dobla la prevista.

-Que en un vehículo casi todo es accesorio, empezando por el freno de mano, el motor de arranque, o el dibujo de las ruedas.

-Que eso de que no se puede repostar gasolina con el motor encendido o fumando es una paranoia del primer mundo.

-Que puedes estar cuatro días sin ducharte ni cambiarte de ropa y ser la más limpia del pueblo.

-Que si en un pueblo pequeño le dices tu nombre a un niño, es muy probable que todos los niños te llamen por tu nombre cada vez que te vean.

-Que la petanca puede ser emocionante.

-Que los plátanos pueden saber a vainilla.

-Que no pasa nada por comer carne que ha estado durante horas al sol.

-Que un niño de seis años puede hacerse cargo de su hermano pequeño, ir solo a la compra o a recoger agua para llevarla a casa, caminar dos horas al día para ir al cole, picar piedra y cargar sacos sobre su cabeza. Eso sí, no saben quitarse los mocos.

-Que una mujer puede llevar un atado de leña sobre la cabeza, un bebé sujeto a la espalda con una toalla, un saco en una mano y un niño lleno de mocos en la otra y parecer elegante.

-Que un soldado con pantalón y camisa de camuflaje, boina y metralleta impone menos si va en chanclas.

-Que Einstein tenía razón: el tiempo es relativo. Muy relativo.

La manera malgache de hacer las cosas

Dos meses es lo que tiene: que acabas empapándote bien de un país, conociendo y dándote cuenta de esos pequeños detalles que nos hacen, sin lugar a dudas, diferentes (o en ocasiones, impactantemente parecidos). Y al igual que nosotros hacemos cosas raras como comer calamares rebozados y fritos dentro de un pan o los alemanes llevan calcetines blancos con sandalias, los malgaches tienen su propia manera de hacer las cosas. Aquí os las presentamos:

- Puedes comprar un huevo, tres tomates y un cuarto de litro de leche y ningún tendero te mirará mal.
- No hay gente mayor (la esperanza de vida está en 58-60 años)
- La unidad de medida de venta en el mercado es la lata de leche condensanda (medida grande) o de tomate frito (medida pequeña)
- En muchos pueblos, como en Asia, los pousse pouse (carritos tirados por un hombre) son el principal modo de tranporte en muchas ciudades. En algunas, lás más ricas, por lo menos tiran de los clientes con bici.
- En las mesillas de muchos hoteles te encuentras el nuevo testamento, como lectura de cabecera.
- Las escobas tienen palo largo, un gran avance para un país tan tercermundista.
- No hay retretes con tapa. Ni uno.
- Los taxis y taxi-brousses llenan el depósito solo cuando tienen certeza de partir y lo hacen, siempre, con el motor encendido.
- Es práctica habitual apagar motor en bajadas. Hay que ahorrar.
- Te encuentras virgencitas en hornacinas en caminos y carreteras remotos.
- No está mal visto llevar chaqueta, pantalón corto, sombrero y caminar descalzo.
- Dan las cosas con las dos manos o apoyan una en antebrazo
- Comen tabaco en polvo
- La gasolina es de 91 octanos
- Nunca tienen cambio: aún cuando pagas 200 ar por algo de 100 ar (la menor unidad de moneda) la señora del puestecito no suele tener cambio.
- Con esta gente es un gusto: en los taxi-brousse no se quejan de nada. Ni de ir permanentemente sobrecargados, ni por la estridente música por las noches, ni por las paradas privadas que el conductor hace en todos los trayectos a comprar un saco de carbón, gallinas o naranjas…
- El parque automovilístico es monótono: O la gente tiene un 4L o un 4×4.
- Llevan todo en la cabeza y son capaces de llevar un niño en la espalda y una gallina en la mano simultaneamente.
- Ejercito recibe propinas en casi todos los controles. Gendarmes no.
- Controles de policia revisan el seguro del coche y número de pasajeros pero no el estado del coche (normalmente, demencial)
- Fuman muy pocos.
- Si alguien se nos acerca, es que algo quiere.
- “En cinco minutos” significa una hora después. “Tout suite” un tiempo impreciso que ni el mismo sabe.
- Las litronas son de 650 ml.
- Las brochetas siempre cuestan lo mismo (100ar) pero cambia la cantidad de carne
- Caminan super erguidos (“deformación” de cuando cargan cosas en la cabeza)
- En toda casa digna o negocio (en la calle) hay un guardián nocturno, que pasa la noche… durmiendo.
- Hace seis años que cambiaron de moneda y aún se expresan en la antigua… tristemente no saben dividir entre 5 fácilmente (la diferencia entre el valor de la nueva moneda y la antigua) sin duda a causa de la pobre educación recibida.
- Al subir en Taxi-Brusse reparten bolsas para que la gente vomite
- Para qué mear o cagar en letrinas si lo pueden hacer en la calle
- Las señales de las paradas de los autobuses son réplicas de las de Londres
- Buscar piojos y hacer trenzas son uno de los entretenimientos más socorridos en el país
- Cuando ves una niña con un bebé no se puede estar seguro de si es su hija o su hermana
- A los periodicos les ponen una grapa, para que no se puedan abrir las hojas accidentalmente
- Dan la mano fofa.
- A la pregunta “¿cuál es tu plato favorito?” responden “arroz” refiriéndose al arroz blanco que, en realidad, comen para llenarse con algo tres veces al día.
- Puedes tocar todos los panes de la panadería y elegir el que más te guste con la seguridad de que todos los otros clientes habrán hecho lo mismo
- Puedes dormirte en la mesa (sobre el plato, sí) si tardan mucho en traerte la comida y no es de mala educación.